Otra forma de entender la enfermedad.

Existen una buena cantidad de campos en los que es posible desarrollar el poder personal y escapar del control inconsciente, en el que el ser humano se encuentra sumido.
Uno de los terrenos más manipulables es el de la salud. Cuando hablamos de perder la salud se produce automáticamente una reacción de miedo, que nos transforma en criaturas manejables en grado sumo. Es tal el desconocimiento que tenemos de nuestra verdadera naturaleza, que entregamos todo nuestro poder a fuentes externas, que nada tienen que ver con nuestro verdadero sentir.
Lo primero que habría que entender es qué siento yo, qué es lo que yo quiero de verdad y una vez alcanzada esta claridad ser capaz de ver si estoy siendo fiel a mi sentir o quizá estoy sacrificando ese sentir en aras de mi pensar. El pensar siempre viene de la mano del ego que hemos creado para caminar por nuestro día a día. Este ego y, por lo tanto el pensar, siempre están cargados de miedo y de necesidad de aprobación. Son las herramientas con las que nos equipamos hace ya mucho, para podernos adaptar a las expectativas que nuestra sociedad tenía de nosotros. Es aquel disfraz que elegimos cuando decidimos ocultar nuestro verdadero Ser.
Cada enfermedad siempre tiene algo que decirnos. Nuestro cuerpo está diseñado para vivir en la salud absoluta. Cualquier síntoma que pueda avisarnos de que algo ha salido de la normalidad, siempre es una llamada a ir hacia dentro y procurar entender en que parte del camino nos encontramos.
En muchas ocasiones, la enfermedad nos muestra un conflicto entre nuestro vivir y nuestro sentir. En otros momentos, es simplemente un proceso curativo que el organismo lleva a cabo tras sufrir algún desequilibrio psico-ecomocional, o un proceso de limpieza altamente necesario, debido a todos los contaminantes que ingerimos continuamente.
En cualquier caso, los síntomas solo son señales en el camino que nos orientan, y no molestos visitantes que hay que erradicar por todos los medios. Además, nuestro cuerpo, en su gran sabiduría, siempre va a procurar aumentar aquello que considere necesario y que nosotros exteriormente suprimimos. O sea, que cuanto más suprimamos, mayor será la respuesta del organismo.
Cada día son más los profesionales de salud que investigan de una forma sería y científica en este sentido, más allá de intereses económicos. Entre ellos se encuentran la Dra. Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt y el Dr. Vicent Guillem.
También Emilio Carrillo contribuye, con su visión, a otra forma de entender la enfermedad.

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