Aprender a desaprender

 
Hacemos nuestra entrada en la materia cual lienzo en blanco dispuesto para ser pintado.
 
La blancura de ese lienzo invita a imprimir en él todo aquello que nuestros padres y educadores entienden que nos ayudará en nuestra andadura por la vida. Y digo entienden porque  es eso exactamente, son sus entendimientos basados en creencias, derivadas de sus experiencias de vida o las de sus propios padres.
 
Sin embargo, por mucho que esto se haga habitualmente, no quiere decir que sea lo más adecuado para el que acaba de aterrizar en la materia.
 
Nuestros saberes, la mayoría de las veces no han sido ni siquiera cuestionados. Los vivimos y punto, sin pararnos a pensar si eso nos hace sentir bien o mal.
 
Podría hacer una lista larguísima de todas esas creencias que con tanto empeño introducimos en la vida de nuestros hijos.
Empezaría por hablar de la idea de que aquí se aprende y se vive con esfuerzo, después podríamos hablar de lo difícil que es vivir y lo importante que es el hecho de destacar entre los demás para “hacerte un hueco”. También se nos ha enseñado que no te puedes fiar de nadie, y que lo más importante en esta vida, más allá de tu propio disfrute, por supuesto, es labrarte un futuro….
 
No sigo porque me agobio muchísimo. Es increíble lo ciegos que podemos estar y la cantidad de generaciones que han vivido bajo la influencia de esas creencias y otras, incluso peores.
 
Hoy apuesto por el desaprender y empezar a darnos cuenta de que esto es un verdadero paraíso.
 
También podríamos sentir qué hay de verdad en eso del esfuerzo. El esfuerzo no es natural, como tampoco lo es la competitividad, ni la lucha para procurarnos un sitio. Tu sitio ya lo tienes, está justo dónde tu estés, eres único e irrepetible y sería absurdo pensar que tienes que competir con nadie, porque nadie es igual a ti, ni tú eres igual a nadie ¿dónde cabe entonces la rivalidad?
 
La vida siempre nos apoya, solo hay que ser capaz de permitírselo. Y la vida somos todos, el apoyo es continuo aunque en ocasiones venga disfrazado de carencia o de tristeza.
 
La vida es gozo, es disfrute, es armonía, pero eso es imposible verlo mientras estemos atrapados en el sueño de la forma que nos adormece con prisas y promesas de futuro.
 
La vida es tranquilidad, la vida es aquí y ahora.
 

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