Agua de mar, otra gran aliada para la salud

El agua de mar se ha utilizado desde hace miles de años por su poder curativo. En China, 2500 años antes de Cristo, el emperador Fu-Shi, padre de la medicina marina, recomendaba agua de mar, algas marinas y sales marinas para recuperar la salud y conservarla.
En Francia el fisiólogo y naturalista René Quinton, descubrió que los elementos del agua de mar eran los mismos elementos que están presentes en las células del cuerpo humano, y que el plasma de la sangre y el agua de mar eran muy parecidos. Su descubrimiento fue fruto de su curación de tuberculosis al trasladarse una temporada junto al mar, naciendo de esta forma el célebre “Plasma de Quinton”, utilizado para salvar miles de vidas en dispensarios marinos que él mismo creó.
Se sabe que Pasteur en su lecho de muerte reconoció que “el terreno lo es todo”, por mucho que después su teoría microbiana fuera usada para comenzar la exitosa carrera de la industria farmacéutica. Al mismo tiempo, Quinton ya tenía claro que para vencer la enfermedad lo que había que hacer era reforzar el “terreno”, el medio interno de la persona. Al tomar agua de mar nuestro medio interior recupera su poder y su equilibrio. El suero marino da fuerza a la célula para oponerse a la mayoría de las enfermedades.
En el año 1975 en la Universidad de la Laguna (Santa Cruz de Tenerife), se llevaron a cabo experimentos similares a los de Quintón pero con los Protocolos de la Comunidad Europea. Los resultados fueron altamente satisfactorios, demostrando que el agua de mar contiene los 118 elementos de la tabla periódica y que es más eficaz que el suero artificial.
Todos los seres vivos procedemos del mar y el mar tiene solución a todos nuestros problemas, es un plasma de energía inmenso, gratuito y no valorado por los intereses de las multinacionales que todo lo quieren patentar.
¿Y esto es nuevo? ¿Es una moda? ¿Es un invento? Nada de eso, es mucho más antiguo que el andar de pie. Desde que íbamos a cuatro patas, sabíamos de nuestra necesidad de agua de mar. Y a ella recurrieron nuestros ancestros antes de andar erguidos. Pero ellos mismos descubrieron que el agua de mar desecada era mucho más manejable. Así que arrancaron con avidez las rocas salinas que formaba el mar en las balsas rocosas de la orilla, y utilizaban esa agua de mar en polvo para curarse por fuera y por dentro, y para condimentar y curar los alimentos.
Pero como en nuestra arrogancia humana queremos saber más que la naturaleza, nos lanzamos ansiosos a refinar y purificar la sal que se obtiene del mar. También refinamos cereales y azúcar. Sin embargo, para una alimentación equilibrado es
importante aportar los alimentos en su naturaleza original, sin refinar, la sal, por supuesto, también. Por cierto, es fácil ver en Fuerteventura que las cabras prefieren lamer agua de mar que piedras salitrosas, una vez más los animales entienden mejor como procurarse la salud que el ser humano.
Personalmente, llevo utilizando el agua de mar desde hace varios años y solo encuentro beneficios. Mi forma de comenzar el día es con un “chupito” de agua de mar y limón que me carga las pilas de forma increíble. También la uso para cocinar las legumbres y en verano para el gazpacho; la paella hecha con agua de mar sabe a gloria bendita.

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