¿Se desequilibra químicamente el cerebro?

En el momento que actualmente vivimos, los fármacos antidepresivos son consumidos de forma masiva. Esto sucede porque, aunque no haya sido probada, la psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a un desequilibrio químico del cerebro, teoría  propuesta por un  médico hace muchos años y abrazada con gozo por la industria farmacéutica.

En nuestro afán por escapar de sentimientos totalmente humanos y naturales ante las situaciones de la vida, hemos creído que vivir una vida sin «baches» es tener eso que ahora está muy de moda llamado calidad de vida.

La vida real no está exenta de momentos en los que la tristeza, la angustia y la desesperación hacen acto de presencia. Incluso es algo normal que se queden mucho más de lo que desearíamos, sobre todo cuando el vivir se convierte en pura supervivencia.

Debido a estas creencias la psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos, procurando aportar ese equilibrio desde fuera, sin tener claridad absoluta del origen del mismo y obviando en muchos casos los buenos resultados de la psicoterapia, la empatía y el amor.

Está demostrado que ciertos fármacos antidepresivos inducen al suicidio, además de desequilibrar químicamente a la persona, por mucho que ello sea poco conocido por la mayoría de las personas que los toman, o por sus familiares. En mi propia experiencia, he vivido muy de cerca el suicidio de un familiar, que según reconoció su psiquiatra después de su muerte, fue un efecto secundario de esos medicamentos.

Después de aquella dura experiencia, he entendido que en una vida humana normal poner luz a cualquier situación es lo más sanador que podemos hacer. De nada sirve barrer nuestra «porquería» debajo de la alfombra, suprimiendo síntomas y señales de alarma, ya sea de forma química o incluso de forma consciente.

Las emociones aparecen en nuestra experiencia para ser vividas, aceptadas y abrazadas, no porque tengamos un problema de deficiencia química o porque nuestro cerebro esté enfermo. El rechazo y la represión de las mismas solo sirve para vivir llevando una carga que a veces se hace imposible de soportar.

Entendamos que todo ese ruido actual acerca de seguir hacia adelante, pase lo que pase y en positivo, nada tiene que ver con la realidad de la vida.Concentrémonos en vivir y aceptemos que esta práctica tiene que ver con las dos caras de la moneda, no es posible rechazar la parte más oscura y quedarnos solo con la que parece más luminosa.

 

 

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