La visión de la enfermedad de Hamer III

Según comenté en la entrada anterior ,continuaremos hoy con la segunda ley de Hamer. Esta segunda ley es la ley del carácter bifásico de las enfermedades, que pone patas arriba el conocimiento médico conocido hasta el momento, en cuanto a las supuestas enfermedades se refiere.

Después del conflicto surgido en la vida del individuo  y tras la aparición de un DHS  (Síndrome de Dirk Hamer) aparece siempre una etapa de simpacotonía (fase activa del conflicto), y otra de vagotonía (fase resolutiva o curativa del conflicto).  Esto quiere decir que, tras vivir un suceso que supone conflicto psíquico, el organismo pone en marcha un sistema para procesarlo y resolverlo a nivel biológico. Esta sería la primera etapa, también llamada fase fría, que es es muy importante pues permite a la persona sobrevivir al gran impacto sufrido. El carácter de la persona suele cambiar, estará más irritable, nerviosa, comerá menos, dormirá poco y las manos suelen estar frías.

Una vez superado el conflicto, aunque solo sea en cierta medida, comienza la fase caliente o fase de vagotonia, en la que el organismo llegará a la resolución del problema. Aquí es donde se produce realmente la curación, sin embargo, hasta ahora se había pensado que esto era la enfermedad. Esto es debido a que es en este momento cuando aparecen los primeros síntomas físicos evidentes, que van desde ulceraciones hasta tumoraciones cancerígenas. Los síntomas irán en función de la zona cerebral que haya sido afectada durante el DHS.

Según los seguidores de Hamer, en esta fase solo habría que tratar de minimizar las molestias físicas, interfiriendo lo menos posible en el proceso curativo, aunque por eso, no dejando de vigilar médicamente muy de cerca al paciente.

Para poder entender esta teoría habría que estudiarla muy a fondo, y cuanto más la estudias más puedes comprobar la gran verdad que encierra.

En alguna ocasión yo he explicado que, exactamente igual que  cuando nos hacemos un corte con un cuchillo en la mano, por ejemplo, el cuerpo pone en marcha un complejo mecanismo de reparación, produciendo una proliferación celular que rápidamente tapone la zona lesionada, para el resto de los «conflictos», también nuestro organismo trae instalado de fábrica un programa que procurará, por todos los medios, buscar la mejor solución a cualquier situación a la que nos enfrentemos.

Una vez más, el poder está en nuestras manos, en nuestro cuerpo, en nuestra mente…

En la próxima entrada nos asomaremos a la tercera ley de Hamer. Ahora os dejo al Dr. Javier Herráez, practicante de la Nueva Medicina de Hamer

 

 

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