Lo adecuado de la vida

Aprovechando el hecho de que las praderas empiezan a estar adornadas con algunas hojas secas que nos anuncian la llegada del otoño, reflexiono y me pregunto por qué entendemos o creemos que existen cosas no adecuadas o,»malas», como solemos denominarlas.

Me doy cuenta y entiendo que todo tiene su momento, su sitio y su razón de ser. Una vez más, es tan simple que es dificilísimo que lo veamos. Está delante de nuestras narices y, sin embargo, seguimos juzgando la inadecuación de multitud de cosas, fruto de nuestras creencias y de nuestra ignorancia.

De forma habitual, nos comportamos como la temida célula cancerígena que decide prescindir del orden implícito que gobierna al resto del organismo y emprende su andadura en solitario, reproduciéndose según su propio criterio, el cual, seguramente , proviene de una falta de conformidad con lo que es.

Tenemos grabada a fuego la tendencia al juicio y a la interpretación de la vida, y a ello nos lanzamos aunque sea con la herramienta inadecuada. Para esta interpretación utilizamos nuestra mente, instrumento que nos ofrece amplísimas y fabulosas prestaciones a muchos niveles, pero solo eficaces dentro del mundo dual. Si la utilizamos como utensilio para interpretar la vida, siempre conseguirá mostrarnos una realidad teñida de queja e inconvenientes; no es capaz de entender  la grandeza y alcance de una obra tan inmensa como es la creación continua. No es capaz,  por tanto, de entender, ni la millonésima parte de lo que en realidad sucede.

Es debido a esa falta de visión por lo que somos capaces de comprender que toda fase es necesaria y apropiada. ¿No te das cuenta de lo adecuado del «excesivo» calor del verano, para que el olor y el color del otoño se vayan introduciendo  nuevamente, junto al crujir de las hojas? ¿Puedes darte cuenta de que el viento fuerte del otoño consigue arrancar las hojas que aún impiden el absoluto descanso necesario para el invierno?¿No ves que el gélido frío invernal propicia la interiorización de cada ser en la naturaleza y ayuda a gestar el fruto que más adelante aparecerá? Sin embargo, sí puedes ver que el tímido calor que anuncia la primavera propicia la eclosión de todo un mundo de vida, y lo consideramos como «bueno»…

Es así como nos perdemos, deseando que solo suceda aquello que juzgamos agradable y no entendemos que, demasiado calor, demasiado viento y demasiado frío son el proceso que lleva a que todo sea como tiene que ser. independientemente de nuestro parecer.

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