La oxitocina, la hormona de la intimidad.

La oxitocina es una hormona que, de forma natural, nuestro cuerpo sintetiza en el hipotálamo, almacena en la hipófisis y desde allí se libera al torrente sanguíneo de forma muy progresiva.  Es la responsable de las contracciones uterinas en el parto y en del cuerpo cavernoso en el orgasmo, disminuye el estrés, alivia el dolor y se encarga de la reparación de tejidos y del crecimiento celular.

No todo el mundo conoce todos los efectos  que produce la oxitocina cuando es segregada por nuestro cerebro y se distribuye por nuestro cuerpo. En general, hemos oído hablar de ella debido a que actualmente está muy de moda acelerar los partos suministrando esta hormona de forma sintética a la parturienta.

Hasta hace poco tiempo, se pensaba que esta hormona solo se generaba durante las relaciones sexuales y durante el parto, sin embargo, en la actualidad se ha comprobado que también está asociada con actividades que promuevan el apego y los lazos con otras personas. También favorece la interacción social, disminuye la ansiedad y aumenta, en general, el bienestar. De hecho, se está experimentando para utilizarla como tratamiento en trastornos psiquiátricos, ya que se ha observado que puede ser una opción terapéutica en casos de autismo y esquizofrenia, por ejemplo.

Existe, no obstante, una diferencia importante entre la oxitocina endógena y la oxitocina sintética; esta última  está considerada como  una droga peligrosa y muy concentrada que solo debería utilizarse en determinados casos. Se utiliza, no obstante, de forma más que habitual para inducir el parto y acelerar la dilatación. Lo que muchas mujeres desconocen es que, en los  partos de rutina no debería utilizarse, y que suele hacerse necesaria tras la anestesia epidural ya que la actividad uterina cae de forma importante tras administrarla. También es importante saber que muchas veces esta anestesia podría ser evitada si contáramos con las endorfinas que suprimieran el dolor que siempre van asociadas a nuestra oxitocina endógena, y de las que también el bebé se beneficiaría.

Según las investigaciones de elpartoesnuestro:

«Cada vez hay más evidencias respecto a que el uso de la oxitocina artificial y por tanto la inhibición de la propia oxitocina endógena y todas las demás hormonas relacionadas con ella, tiene un efecto directo en la personalidad  y capacidad de la madre durante el amamantamiento, lo que explica que tras partos inducidos, las mujeres encuentren muchas dificultades a la hora de amamantar, e incluso que finalmente no consigan instaurar la lactancia a pesar de su deseo inicial de dar el pecho.

En cuánto a los efectos sobre el bebé, a corto plazo aquellos que han experimentado sufrimiento fetal durante su nacimiento presentan una mayor irritabilidad y frecuencia en el llanto. Cada vez hay más indicios que alertan de posibles efectos conductuales a largo plazo también en el niño. La oxitocina, junto con otras hormonas como la vasopresina y la dopamina y sus receptores pueden verse modificados de forma epigenética por las experiencias tempranas en torno al nacimiento, dando lugar a patrones conductuales específicos según sean estas experiencias. La interacción madre-bebé y otros aspectos del período pre-y posnatal, pueden afectar profundamente a la conducta, y estos efectos pueden producir cambios persistentes en los sistemas neuroatómicos y neuroendocrinos.»

Una vez más comprobamos que la naturaleza ya lo tenía todo previsto …

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s