No existen enfermedades mentales

El pasado fin de semana tuve el placer de asistir a un congreso en Sevilla en el que uno de sus ponentes era del Dr. Javier Álvarez. Este profesional de la salud mental, una vez más, ha puesto sobre la mesa el hecho de que, en nuestro actual sistema, el poder de cada ser humano tiende a ser sofocado, cada vez más, por medio del miedo y de la desinformación.

Gracias a su trabajo, es posible entender que muchas de las llamadas enfermedades psiquiátricas no son tales sino hipótesis acerca de ellas. Por ejemplo, nos explicó que no hay ni un solo marcador que permita decir que hay una esquizofrenia en una persona; la psiquiatría solo sabe lo que el Dr. Kraepelin teorizó acerca de ella a finales del siglo XIX, es decir, se trataría solo de un constructo teórico sin base científica.

Según el Dr. Álvarez, no cabe la distinción entre enfermos mentales y personas sanas ya que todos, en algún momento, vivimos desequilibrios mentales, en mayor o menor grado, sin que por ello sea necesario un diagnóstico que nos lleve a la necesidad de una medicación de por vida. Por ejemplo, cualquier persona que pase 4 o 5 días sin dormir hace una psicosis aunque esté «sano».

Cuando un profesional de la salud es capaz de entender que cada persona es un mundo y se desarrolla y vive a su propio ritmo, no estamos acercando al respeto por la vida y por la persona y a la verdadera humanidad que debería de distinguirnos como especie.

Gracias a esa humanidad y a un profundo estudio, el Dr. Álvarez ha podido entender que no hay enfermedades mentales sino problemas personales, de los que la persona puede salir enriquecida siempre que no se la condene de por vida a una medicación que suprima las señales que produce su cerebro.

La gran propuesta del Dr. Álvarez es una desmedicalización progresiva de personas diagnosticadas de enfermedades mentales y que tienen tratamientos que las acompañarán toda su vida, procurando, siempre que sea posible, recuperar la calidad de vida a todos los niveles. También  pone atención en la cautela necesaria a la hora de hacer un diagnóstico  que en ocasiones se convierten en losas que impiden el camino hacía la recuperación y la integración social. Propone así mismo, el recurrir solamente a tratamientos cuando el sujeto pide ayuda de forma voluntaria o cuando haya consecuencias sociales, evitando la supuesta obligatoriedad de la medicación.

La  nuevapsiquiatría  apoya todo tipo de terapia que promueva el desarrollo integral de la persona  y que lo contemple como un  todo indivisible. También promueve un estilo de vida equilibrado con alimentación sana y ejercicio físico, así como la meditación y otras técnicas que nos pongan en contacto con nuestra parte espiritual.

Aquí os dejo una muestra de su magnifico trabajo

 

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